Ayer teníamos hora con la fisio, como la paquirrota no puede conducir tengo que llevarla, uff, las cuatro de la tarde y un frioooo, no se me ocurre qué hacer en el tiempo del masaje así que me echo los apuntes de la noche anterior y así me entretengo. Ya en la sala de espera, saco los apuntes mientras iban entrado y saliendo personas unas saludan otras no, no importa, hasta que entra una tía de taitantos, taconeando, el ángulo de su barbilla con su pecho sería de unos 120º, el saludo se lo ahorra, pienso que debe ser economista. En la sala había otra tía con evidentes problemas físicos que debía conocerla y le dice "tee haaa apugntaao a ygogha?" y la otra le contesta con unas malas maneras gratuitas que no, pienso que que necesidad tiene esta tía de beberse todas las mañanas en ayunas un vaso de vinagre. Coge el móvil y llama, ella sabrá a quien y aprovecha para contarnos a todos, a todos los que estubieran a 200 m a la redonda, que se iba a la coruña y que iba a estar en madrid 5 horas para enlazar el tren y mil gilipolleces más. Espero un rato a ver si cuelga de una puta vez y puedo seguir leyendo, mientras pienso que se debe ir de congreso y claro se me ocurre el título "Los invasores del espacio (de los demás)". A la mierda, me voy a coche a esperar a la paquirrota.
Como me ha puesto nerviosa, no me la puedo quitar de la cabeza y me doy cuenta de que cada vez me gusta menos "la gente" que me vuelto demasiado selectiva a la hora de elegir amigos, hasta el punto de que no quiero conocer a nadie, que es M. quien añade nueva gente y yo sólo ejerzo mi derecho de veto, joder me voy a tener que ampliar mi nivel de tolerancia, o no.
añadido: La manera en que trató la avinagrada a la minusválida me tocó, si alguna vez estoy en la situación de la minusválida, yo me defenderé, que se preparen las avinagradas.