Ya lo tengo decidido, no voy más, no sé cómo me las ingeniaré pero no voy más. Acabo de llegar de otra de mis incursiones en la civilización que ya hace tiempo fue declarado terreno hostil.
Antes de empezar a contar la batallita he de aclarar algo, y es que tengo un problema, para mí todos los tíos son iguales, no distingo uno de otro, vamos que todos son el mismo y claro, la base de datos me peta porque almaceno todos los datos en el mismo registro.
Esta mañana me he encontrado con un antiguo compañero de trabajo, “hola, güertana, cuánto tiempo sin verte, cómo estás? Uff cómo se llama este tío, cómo se llama? Voy a quedar como el culo porque ni por esas consigo recordar su nombre, solo me viene a la cabeza que le decíamos el borsa, por aquello de que para qué llevan los tíos los huevos en una bolsita? pues porque si los llevaran en la mano no podrían hacer absolutamente nada, vamos, de puro inútil. Ah, y porque es valenciano, siiii que bolsa en valenciano se dice borsa.
Seguimos hablando y el borsa recuerda un montón de cosas de mi (sigo sin recordar su nombre) y me va preguntando, ufff yo ya empiezo a agobiarme porque de lo único que me acuerdo es que cuando trabajábamos juntos tuvo un hijo o hija, no sé, y se me ocurrió preguntarle si lo dejaba dormir, y de verdad que creo que pocas veces me he quedado mas asombrada cuando me contesta que él dormía en otra habitación que la que no dormía es su mujer, pero la cosa no acabó ahí, mi asombro fue en aumento porque al comentarlo con algunas compañeras me dijeron que era lo normal.
Al fin consigo zafarme y nada más darme la vuelta recuerdo su nombre, joder que no era tan difícil, que se llama güertano.



