jueves, 29 de abril de 2010

teleadictas

Tenemos algunos “defectos” que alguna vez dejamos ver, esto viene a cuento porque hemos pasado unos días en casa de un buen amigo, con él y con su novia (que no cuenta porque sólo habla francés), el caso es que hemos estado hasta las mil de tertulia en la cocina, si tienes una cocina grande la vida se hace allí, al final sólo quedamos tres, la francesa se aburrió. Francois dice que se va a dormir y la pakirrota le dice que nosotras nos vamos a quedar viendo la peli, nos quedamos las dos con la mirada fija al frente y Paco se va con una sonrisa.

A la mañana siguiente, durante el desayuno Paco pregunta si nos gustó la película y su novia, que lo ha entendido, se vuelve hacia él, con los ojos como platos,
¿qué película?

SI NO TIENES TELEVISIÓN.

Si es que hay gente que tiene muy poca imaginación.


a saber lo que está viendo la pakirrota en nuestra tele de la calle.

martes, 27 de abril de 2010

De cómo conocí a...

Después de leer entradas las entradas de farala y kali donde relatan como conocieron a sus suegras, he decidido copiarme pero como tengo un punto japuta voy a contar cómo la pakirrota conoció a su suegra.

Un domingo cualquiera de hace unos mil quinientos años, estábamos la pakirrota y yo en mi casa, la de mis padres, que estaban fuera, no recuerdo bien por qué, pero el caso es que no debía aparecer nadie por casa, a media mañana, nosotras en la cama todavía, tac, tac tac, cloc, clic, pon, pon, HOSTIA, MIS PADRES, el corazón al máximo rendimiento, piensa, piensa rápido, decido salir de la habitación antes de que mi madre entre, haciéndome la dormida como que me acabo de levantar y voy a recoger lo de la noche anterior, que no había nada que recoger, por entonces todavía ni comíamos ni nada, sólo follábamos, eso, que doy la cara, hablo con mi madre de vetetuasaberque. Que no era tonta, otras cosas si pero tonta no, y ya me debió notar un punto extraño.
Vuelvo a la habitación, allí estaba ella, blanca no, transparente o eso hubiera querido ella, ¿cómo salgo? Me quiero ir. Pues sólo hay una puerta, espera un poco que se van a ir enseguida, es que había elecciones y habían venido a votar. Coño, cómo se nos ha pasado ese detalle, estamos tontas (si, pero tontas tontas). La situación tenía miga, yo con dieciocho o diecinueve, prácticamente adolescente y la pakirrota cerca de treinta tacos, que decía que la iban a meter en la cárcel.
Los oímos salir, esperamos unos minutos y la pakirrota que todavía no le corría la sangre por el cuerpo y estaba como un gato encerrado, yo me voy ya.
Sale a la calle, ya he dicho que mi madre se había olido algo y oigo GLUP buenos GLUP días GLUP, la pobre casi se ahoga con su propia saliva. Ahí estaba la señora, que tenía claro que no se movía de allí hasta que no supiera lo que pasaba.

Ese fue su primer encuentro, lo que no sabía la pakirrota es que la sonrisa de mi madre no era falsa, lo tenía claro, estaba pensando “a esta se la voy a encasquetar”, que la señora estaba deseando librarse de mi.

domingo, 25 de abril de 2010

otra visita o la misma

Este finde tocó visitar a Pena, iban a venir ellas a nuestra parcela pero como la güera está caducada nos liamos la manta a la cabeza y fuimos nosotras.
Como me tomo las cosas con tiempo, la tarde de antes decido cargarme el tomtom y cargar un navegador nuevo en el gps, un programa nuevo que no he visto nunca pero que llevo tiempo leyendo en los foros y la peña habla maravillas, el igo. Termino de cargarlo una hora antes de salir, sin prisas. Para qué vas a leer el manual, si el método ensayo error, es decir, a base de hostias, funciona.

Rita se pone a llorar según salimos, malo, malo, este no va a ser un bonito viaje.

Llegamos a la carretera y mi nuevo navegador decidió ir por una ruta y yo por otra,
Se me olvidó decirle que recalculara la ruta si me salía, bueno, no se me olvidó, es que lo lógico sería que tuviera que marcar lo raro, es decir, no recalcular. Sigo, después de 120 kilómetros y miles de rotondas, zonas de 20, de 30, de 40, de 50, de 60 y algún tramo de 100 nos encontramos en el pueblo de las chicas (el gps y yo) con razón quería ir por Alicante, y yo diciéndole tonto, si es que no se puede querer ser más lista que la máquina. Recuerdo que rita sigue llorando, qué estrés de viaje.

Pena nos recibe con una sonrisa, pasamos a su casa, nos ofrece algo de beber, salimos al jardín y (¿por qué no me meteré las manos en el culo?) veo las moreras que tiene recién plantadas, llenas de brotes en el tronco y claro, una que está acostumbrada a cuidar de sus árboles, voy y le limpio todos los brotes nuevos, a todo esto llega la güera, ¡Pena, te está quitando todas las hojas nuevas de las moreras! La cara de Pena era para verla, me miraba y para mi, que lo que veía era el monstruo mata plantas. Ya sabréis por su blog que es buena gente y por eso sigo viva.
Comimos, estuvimos un ratito juntas y para casa, esta vez fuimos por el mismo camino, el gps y yo, por supuesto, por el camino que yo elegí y rita un poco menos nerviosa.

La nota negra del día nos la encontramos a mitad del camino de vuelta, un accidente de esos con gente tapada con sábanas brillantes, dos helicópteros, dos ambulancias, bomberos, varios coches aplastados. Ufff, no se si a ver estas cosas te acostumbras alguna vez, el caso es que seguimos impactadas.