Para variar toca la pakirrota que para algunas cosas es angustiosa y más si tenemos en cuenta que yo soy un cardo borriquero. Calculo, así, a ojo, que conocerá más o menos a tres mil millones de personas, y no exagero, de ninguna manera. No hay ni una sola vez que salgamos de casa que no se encuentre a algún conocido y con salir de casa me refiero ir a cualquier parte del mundo.
A veces pienso que los invoca. Hace un tiempo, a las dos de la mañana en un aeropuerto a trescientos kilómetros de casa tuvimos un problema y ella, que es quien se encarga de resolverlos, dice “no te preocupes que seguro que conocemos a alguien” con una confianza que asusta, ¿crees que nos encontramos con alguien conocido? Exacto, siiiiiiiiiiiiiiiii. Después de aquello tengo claro que vayamos donde vayamos conocerá a alguien.
Y este post viene a cuento porque anoche, mientras ella estaba con su miniordenador, yo con la ds y la tele puesta, me dice "mira tal", a mi me suena raro porque no suele radiarme quien entra al feis, a no ser que sea novedoso, la miro y está señalando a la tele. Joder, ahora resulta que se encuentra amigos hasta en el telediario, me caen dos hilillos de sangre por la comisura de los labios de morderme la lengua porque hay que escuchar la noticia, mientras ella dice “mira, mira y ese es tal”, ufff como si yo conociera a alguien alguna vez. Cuando acaba la miro asombrada, si es que no es posible, y de digo “nena, que es la matute” y me contesta “sí, sí, ya”.


er y ella que si, que estoy segura y yo que no, sabiendo de la dislexia esa tan graciosa que tiene que nos alegra la vida, porque si, mi mujer habla al revés, después de reírnos un rato le pido que se acerque al día siguiente y le pregunte a la madre. Por la mañana, cuando sale de casa se lo recuerdo y se despide de mi diciendo “ya verás como se llama luciérnaga”, cuando vuelve a casa, entra toda nerviosa y menuda bronca me echa, “cuando quieras información vas tú, a mi me dejas tranquila Y LA NIÑA SE LLAMA LUCIÉRNAGA”








