martes, 30 de noviembre de 2010

embutida

Por catacaldos asistí a una exposición un tanto sui generis de la teoría de la embutición, en este caso más bien la definición de los axiomas de un teorema, el de la embutición, claro, que me quedé a escuchar porque nada más llegar tuve que reprimir una carcajada y estaba convencida de que me iba a divertir. El tema es, dos tíos delante de una máquina, uno explicando que la mecanización de la pieza ha de ser milimétrica para que la embutición del tornillo ajuste perfectamente más un avellanado en el mueble para evitar rozaduras y no se cuantas cosas más, vamos una gilipollez detrás de otra.

El caso es que anoche me vino a la cabeza, porque si hubiera prestado atención a la exposición de este teorema no me habría encabezonado en meterme en unos pantalones en los que ya no quepo, vamos, que demostré el teorema, axioma por axioma pero por lógica inversa.

Y que quede claro que no es que yo haya engordado porque lleve dos meses comiendo como si se fuera a acabar el mundo, no, es que no hay que dejar que te lave los pantalones un tío por muy servicial que sea porque yo entraba en ellos hace nada.

vamos, que la culpa no es mía, es que son las cuatro de la mañana y no puedo dormir.

domingo, 28 de noviembre de 2010

rara avis

Entra mi sobrina en casa y me dice que soy rara. Pues no veo por qué voy a ser rara porque yo me veo de lo más normal, y me lo explica, mira, es que haces cosas que no hace nadie y por eso eres rara.

Ah, y qué cosas son esas? le digo con tonito porque me sigo viendo normal. Y me dice, mírate, llevas los bolsillos llenos de destornilladores y tienes una placa electrónica encima de cada mesa, y eso es raro porque yo no conozco a nadie que haga esas cosas.

Y he tenido que aceptar que sí, soy rara, pero que sepa que el arreglo de la puerta de la parcela que ha costado treinta euritos, lo que me han cobrado por la placa y ahora volvemos poder entrar y salir de casa pulsando un botón, que abrir la puerta a mano es un puto incordio.



Lo que pasa es que desde que volvimos de vacaciones me siento mucho mejor, he mandado cosas a la mierda que no me estaban dejando vivir, como el insti, y he vuelto a hacer reparaciones en casa, esta ha sido la primera. He hecho una lista de la que tendré que ir tachando cosas o en poco tiempo esta casa se va a empezar a parecer a una chabola, si es que no lo parece ya.













viernes, 26 de noviembre de 2010

Los amigos de los amigos de mis amigos son mis amigos

Para variar toca la pakirrota que para algunas cosas es angustiosa y más si tenemos en cuenta que yo soy un cardo borriquero. Calculo, así, a ojo, que conocerá más o menos a tres mil millones de personas, y no exagero, de ninguna manera. No hay ni una sola vez que salgamos de casa que no se encuentre a algún conocido y con salir de casa me refiero ir a cualquier parte del mundo.

A veces pienso que los invoca. Hace un tiempo, a las dos de la mañana en un aeropuerto a trescientos kilómetros de casa tuvimos un problema y ella, que es quien se encarga de resolverlos, dice “no te preocupes que seguro que conocemos a alguien” con una confianza que asusta, ¿crees que nos encontramos con alguien conocido? Exacto, siiiiiiiiiiiiiiiii. Después de aquello tengo claro que vayamos donde vayamos conocerá a alguien.

Y este post viene a cuento porque anoche, mientras ella estaba con su miniordenador, yo con la ds y la tele puesta, me dice "mira tal", a mi me suena raro porque no suele radiarme quien entra al feis, a no ser que sea novedoso, la miro y está señalando a la tele. Joder, ahora resulta que se encuentra amigos hasta en el telediario, me caen dos hilillos de sangre por la comisura de los labios de morderme la lengua porque hay que escuchar la noticia, mientras ella dice “mira, mira y ese es tal”, ufff como si yo conociera a alguien alguna vez. Cuando acaba la miro asombrada, si es que no es posible, y de digo “nena, que es la matute” y me contesta “sí, sí, ya”.