Me encuentro en el congelador una longaniza que me está estorbando ya tiempo y cuando se descongela salgo a tirársela a los gatos, al otro lado de la valla, que si no se la come la rita y no me da la gana que estamos en guerra. Suelto el brazo y miro el almendro, a que le cae encima.
Pero cómo se puede ser tan torpe, yo antes no era así, no hubiera podido jugar en primera a balonmano siendo torpe lanzando, verdad? Pues eso, que ahora me estoy volviendo torpe físicamente porque socialmente soy y he sido siempre más que torpe, ya he dicho aquí alguna vez que caigo mal, y sí, no lo puedo llevar pa’lante, es superior a mis fuerzas creo que son en los únicos momentos en los que soy rápida de pensamiento, en cuanto noto el rechazo suelto la caballería, y claro, cuando se me enfría la sangre me arrepiento, pero ya está hecho y no tiene solución, aunque, en realidad, solo me limito a confirmar lo que ya piensan.
ummm creo que a los gatos tampoco les caigo bien.


